A veces, la información más importante no se dice con palabras, sino que se esconde en un gesto, en una postura o en una mirada. Para los alumnos, aprender a interpretar estas pistas es clave tanto para la comprensión lectora como para su inteligencia emocional. Por eso, hoy comparto con vosotros una colección de láminas visuales para trabajar las inferencias, un recurso diseñado para «leer» lo que las imágenes nos cuentan entre líneas.
Este recurso es especialmente potente si se proyecta en la pizarra del aula. Al hacerlo de forma grupal, los alumnos deben debatir, exponer sus motivos y ponerse de acuerdo para decidir cuál de las dos opciones es la más adecuada, convirtiendo la clase en un foro de razonamiento lógico.
Este tipo de propuestas pedagógicas trascienden el aprendizaje tradicional de vocabulario al activar procesos de pensamiento de alto nivel que son fundamentales para la madurez intelectual del alumno. Trabajar las inferencias visuales permite a los niños desarrollar la capacidad de «leer entre líneas», un ejercicio de lógica donde deben conectar las pistas observables con su propio conocimiento previo para extraer una conclusión que no es explícita.













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