Aprender a escribir el propio nombre es uno de los primeros grandes retos de escritura que afrontan los niños y niñas durante la etapa de Educación Infantil. Su nombre tiene para ellos un significado especial: les identifica, forma parte de su vida cotidiana y suele convertirse en una de las primeras palabras que reconocen de manera global y que muestran interés por reproducir.
Por este motivo, hoy compartimos este cuadernillo de actividades para aprender a escribir el nombre propio, un recurso sencillo, visual y progresivo pensado especialmente para trabajar en el aula de Infantil y también durante los primeros cursos de Educación Primaria.
El nombre propio constituye un excelente punto de partida para iniciarse en la lectoescritura. A diferencia de otras palabras, tiene una fuerte carga afectiva y motivadora, ya que forma parte de la identidad del niño o la niña.
Trabajar con él permite acercarse de manera natural al mundo de las letras y comenzar a comprender algunos principios básicos del lenguaje escrito. Además, el trabajo con el nombre propio favorece la autoestima y el sentimiento de pertenencia, ya que permite que cada alumno trabaje con una palabra que le resulta cercana, conocida y significativa.
Durante Educación Infantil es especialmente importante evitar convertir el aprendizaje de la escritura en una sucesión de ejercicios mecánicos.
Antes de pedir al alumnado que escriba correctamente su nombre, podemos combinar estas fichas con actividades manipulativas como formar el nombre con letras móviles, plastilina, pinzas, tarjetas, letras magnéticas o piezas de construcción.
También podemos colocar los nombres de los alumnos en distintos espacios del aula: percheros, mesas, casilleros, encargados, panel de asistencia o calendario.
De esta manera, los niños tienen múltiples oportunidades para observarlos, compararlos y descubrir semejanzas y diferencias entre ellos.














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