En la etapa de Educación Primaria, uno de los mayores retos que enfrentamos los docentes es conseguir que los alumnos lean con atención plena. A menudo, los niños y niñas leen de forma mecánica, decodificando palabras pero sin llegar a visualizar realmente lo que el texto les está comunicando. Para romper con esta inercia y convertir la lectura en algo tangible, nace el siguiente recurso.
Este recurso se basa en una premisa muy sencilla pero potente: el alumno tiene frente a él un dibujo base y una serie de instrucciones secuenciadas. El éxito de su dibujo final no depende solo de su habilidad con los lápices, sino de su capacidad para comprender conceptos clave de orientación espacial (izquierda, derecha, sobre, debajo) y de su atención al detalle (colores específicos, cantidades o posiciones).
A diferencia de una ficha de comprensión lectora tradicional con preguntas y respuestas, esta actividad ofrece una recompensa visual inmediata. El alumno se convierte en el «constructor» de una escena. Si la instrucción dice «dibuja un sol a la izquierda» y el niño lo hace, está demostrando comprensión de forma activa y creativa. Además, el uso del verbo colorear en lugar de simplemente «pintar» refuerza el vocabulario específico que suelen encontrar en sus libros de texto y exámenes.













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