El Carnaval es una de las épocas más coloridas y divertidas del año, y también puede ser una excelente oportunidad para aprender en el aula. Una forma muy divertida de trabajar la comprensión lectora es a través de un juego con disfraces. Los niños leen descripciones en primera persona de distintos disfraces y deben adivinar de qué va cada niño o niña. Para hacerlo más visual y entretenido, pueden pegar al lado del texto la imagen correspondiente.
Este juego es mucho más que una simple actividad de adivinanza. Trabaja la comprensión lectora de manera activa, porque los alumnos deben prestar atención a cada detalle de la descripción: los colores, los accesorios y los elementos característicos de cada disfraz. Además, fomenta el desarrollo del vocabulario, ya que los niños aprenden palabras que describen formas, objetos y características específicas.
Otro aspecto muy valioso de esta actividad es que ayuda a desarrollar habilidades de deducción y asociación. Los alumnos no solo leen, sino que también relacionan la información textual con imágenes, lo que fortalece la capacidad de observación y el pensamiento crítico. Esto convierte la lectura en un ejercicio dinámico y divertido, donde la curiosidad y la imaginación juegan un papel fundamental.










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