El aprendizaje de la lectoescritura es un proceso complejo que necesita tiempo, práctica y, sobre todo, propuestas motivadoras que ayuden al alumnado a comprender cómo funciona el lenguaje. Trabajar la conciencia silábica desde edades tempranas es clave para que los niños y niñas aprendan a identificar, unir y manipular las sílabas que forman las palabras. Cuando este trabajo se presenta de forma visual y lúdica, el aprendizaje se vuelve mucho más significativo.
La actividad que hoy compartimos se basa en el uso de códigos de colores para representar sílabas. En cada ficha aparece un color asociado a una sílaba concreta y, a continuación, dos colores juntos. Cada uno de esos colores esconde una sílaba, y el reto del alumno es descubrir qué palabra se forma al unirlas. Una vez identificada, deberán escribir la palabra y emparejarla con la imagen correcta, aquella que represente visualmente su significado.
Esta propuesta es especialmente completa porque trabaja varios procesos cognitivos al mismo tiempo. Por un lado, el alumnado debe reconocer las sílabas, recordarlas y combinarlas correctamente. Por otro, se pone en juego la decodificación, la escritura y la comprensión lectora, ya que no basta con formar la palabra: es necesario entenderla para poder relacionarla con su imagen correspondiente.
El uso del color como apoyo visual facilita el aprendizaje, especialmente en alumnos con dificultades, ya que reduce la carga verbal y refuerza la memoria visual. Además, convierte la actividad en un pequeño juego de descubrimiento, aumentando la motivación y la atención durante la tarea.







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