El funcionamiento de este material es muy sencillo pero altamente efectivo para el aprendizaje ya que cada tarjeta presenta una ilustración clara y llamativa que representa un objeto o animal conocido por el niño facilitando así la evocación del vocabulario de forma inmediata sin generar frustración por no comprender la imagen.
Debajo de cada dibujo el alumno encontrará un conjunto de sílabas desordenadas o mezcladas con otros distractores y su primera misión será segmentar oralmente la palabra para identificar qué sílabas la componen y marcarlas utilizando pinzas de colores rotuladores de pizarra blanca o incluso pequeños pompones para fomentar también la motricidad fina.
Una vez que el estudiante ha seleccionado las piezas correctas del puzzle sonoro llega el momento de la producción escrita donde deberá transcribir la palabra completa en la pauta inferior reforzando así la memoria de trabajo y la grafomotricidad mientras consolida la estructura de la palabra que acaba de descomponer y volver a armar.
Este tipo de actividades son fundamentales en las etapas iniciales de la lectoescritura porque permiten que el niño pase del sonido al símbolo de manera estructurada reduciendo errores comunes como la omisión de letras o la inversión de sílabas al tener el apoyo visual de las sílabas ya impresas antes de enfrentarse al papel en blanco.









Deja una respuesta