Aprender a reconocer nuestras emociones y descubrir qué podemos hacer cuando nos sentimos nerviosos, enfadados, tristes o preocupados es una habilidad fundamental que debemos trabajar desde edades tempranas. Para acompañar a los más pequeños en este aprendizaje, compartimos un recurso visual, manipulativo y muy práctico: «Mi llavero de la calma».
Se trata de un conjunto de tarjetas ilustradas que, una vez recortadas y unidas mediante una anilla, se convierten en un pequeño llavero que los niños pueden tener siempre a mano. Cada tarjeta presenta una estrategia sencilla para identificar sus emociones, recuperar la tranquilidad y aprender a gestionar situaciones difíciles de manera progresivamente autónoma.
Una de las grandes ventajas de este material es su versatilidad. Podemos incorporarlo a diferentes momentos y dinámicas de la jornada escolar.
Antes de comenzar a utilizarlo de manera autónoma, es recomendable presentar las tarjetas al grupo, explicar cada estrategia y practicarla conjuntamente en momentos de tranquilidad.
Después, podemos colocar el llavero en el rincón de la calma, utilizarlo durante las asambleas de educación emocional o permitir que cada alumno tenga el suyo.
Cuando un niño experimente una emoción intensa, podemos acompañarlo para que observe las tarjetas y elija aquella estrategia que considere más útil en ese momento.
Es importante recordar que el objetivo no es eliminar las emociones desagradables, sino aprender a reconocerlas, expresarlas y gestionarlas de una manera saludable. Tampoco debemos exigir a los niños que se calmen inmediatamente, sino ofrecerles herramientas y acompañamiento respetuoso.








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