Los descansos activos son breves pausas integradas dentro de la jornada escolar que buscan romper con el sedentarismo y la fatiga mental acumulada tras periodos de concentración prolongada. A diferencia de un simple recreo, estos descansos son intervenciones dirigidas que permiten a los alumnos «desconectarse» de la tarea académica principal para realizar una actividad física o cognitiva diferente. Este cambio de ritmo es esencial para oxigenar el cerebro y reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, preparando el terreno para que el aprendizaje vuelva a ser efectivo al retomar la lección.
En este contexto, los acertijos lógicos se presentan como una solución perfecta porque ofrecen un «reinicio» cerebral sin perder el tono intelectual de la clase. Mientras que un ejercicio físico ayuda a liberar energía, un enigma lógico activa el pensamiento lateral, obligando a los estudiantes a alejarse de los caminos de razonamiento tradicionales para buscar soluciones creativas y sorprendentes.
Además, implementar acertijos durante estos descansos fomenta un ambiente de cohesión y participación social en el aula. Al tratarse de desafíos lúdicos, se elimina la presión de la evaluación formal, permitiendo que incluso los alumnos más reservados se atrevan a proponer soluciones.









Deja una respuesta