El verano ya está aquí y, con él, semanas por delante llenas de juegos, piscina, tardes largas y desconexión. Sin embargo, el cambio de rutinas que acompaña al fin del curso escolar a veces puede descolocar a los más pequeños. Pasar de la estructura diaria del colegio a un tiempo libre casi ilimitado genera, en ocasiones, pequeños momentos de aburrimiento, frustración o sobreestimulación. Por eso, las vacaciones son el escenario perfecto para seguir trabajando la inteligencia emocional de una forma lúdica, relajada y sin presiones.
Este cuaderno está compuesto por varias fichas independientes que abordan la gestión emocional desde diferentes dinámicas creativas. Cada una de las páginas ha sido pensada para convertirse en un momento de calma al final del día o durante las horas de más calor.
A menudo asociamos la educación emocional a las dinámicas del aula, pero el hogar es el espacio más seguro para que los niños se abran por completo. Al utilizar este diario, no solo estamos ofreciendo entretenimiento de calidad alejado de las pantallas, sino que también fomentamos un espacio de comunicación único entre padres e hijos. Sentarse juntos a rellenar «la receta para sentirse mejor» o charlar sobre qué carita representa su día abre canales de diálogo que a veces el ritmo frenético del invierno no nos permite disfrutar.
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Mi diario emocional vacaciones
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