¿Quién dijo que las tablas de multiplicar se aprenden solo sentados y repitiendo de memoria? Hoy os traigo un recurso que está revolucionando mis clases de matemáticas: «Multi-Movimiento». Una estrategia donde combinamos el cálculo mental con la motricidad gruesa, ideal para esos días en los que el cuerpo pide acción y la mente necesita un reto.
La dinámica es tan visual como activa. El profesor proyecta en la pantalla del aula una serie de láminas diseñadas con mucho mimo. En cada una, los alumnos encontrarán:
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Una operación central (por ejemplo: 5×4).
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Dos posibles resultados enfrentados.
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Un dibujo de un niño/a debajo de cada número realizando un movimiento diferente.
El reto es sencillo pero vibrante: El alumno (o la pareja, si jugamos por equipos) debe resolver la multiplicación mentalmente y, en lugar de decir el resultado en voz alta, ¡debe ejecutar el movimiento asociado a la respuesta correcta!
Implementar este recurso en el aula va mucho más allá de una simple distracción; se trata de aprovechar los beneficios del aprendizaje neurocinestésico. Al asociar una operación matemática como 5 x 4 con un movimiento físico (como saltar a pata coja), estamos activando diferentes áreas del cerebro de forma simultánea, lo que facilita la fijación de la memoria a largo plazo y mejora la plasticidad neuronal. Esta metodología es especialmente eficaz para reducir la «ansiedad matemática», ya que transforma la presión de dar una respuesta correcta en un reto lúdico y motor. Además, estas pausas activas permiten canalizar el exceso de energía, mejorando la oxigenación cerebral y logrando que, tras el juego, los alumnos presenten niveles de atención y concentración mucho más elevados. Es, en definitiva, una forma de demostrar que el cuerpo y la mente no son compartimentos estancos, sino un equipo perfecto para aprender.












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