Imagina un aula llena de banderines coloridos, cada uno con un animalito divertido que refleja su color. Este recurso no solo decora y da vida al espacio, sino que también se convierte en una herramienta visual para que los más pequeños reconozcan y memoricen los colores de manera divertida.
Los niños pueden asociar fácilmente los colores con los animales; lo que facilita la identificación y aprendizaje de los colores mientras juegan y observan. Además, estos banderines se pueden usar en juegos, dinámicas de aula o actividades de clasificación, reforzando el aprendizaje de manera activa y entretenida.














Deja una respuesta