Los primeros días de clase son el momento perfecto para conectar con nuestros alumnos y sentar las bases de un curso positivo, motivador y colaborativo. Una de las dinámicas más creativas y divertidas para lograrlo es “Receta para un maravilloso curso”. Esta actividad permite a los estudiantes imaginar, crear y comprometerse con la experiencia de aprendizaje que desean vivir durante el año escolar.
La propuesta es sencilla y muy lúdica: los alumnos se convierten en chefs del aprendizaje y escriben su propia receta para un curso maravilloso. La actividad se divide en tres partes principales, siguiendo la metáfora de la cocina:
1. Ingredientes
Aquí los estudiantes reflexionan y proponen qué elementos son necesarios para que el curso sea exitoso. Pueden incluir valores, actitudes y acciones, como:
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Respeto y colaboración
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Curiosidad y creatividad
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Paciencia y perseverancia
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Buen humor y motivación
La idea es que cada ingrediente represente algo que ellos consideran esencial para construir un ambiente positivo y enriquecedor.
2. Pasos a realizar
Una vez definidos los ingredientes, los alumnos describen cómo se deben combinar para “cocinar” un buen curso. Por ejemplo:
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Mezclar respeto y colaboración en cada actividad grupal.
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Agregar una pizca de curiosidad en cada clase.
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Revolver con entusiasmo y compromiso constante.
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Servir con generosidad y apoyo mutuo.
Este apartado ayuda a los estudiantes a pensar en acciones concretas que contribuyan a un ambiente de aprendizaje saludable.
3. Platos finales (Objetivos del curso)
Finalmente, los alumnos visualizan los resultados de su receta: los objetivos del curso, que llamamos “platos finales”. Aquí pueden incluir metas académicas, habilidades personales o actitudes que desean fortalecer durante el año.
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